Cómo ayudar a alguien con problemas de sociabilidad

© Moresheth

El otro día una amiga me contaba que ha entrado un chico nuevo a trabajar en su empresa. Tiene suerte y trabaja en un sitio donde todos se llevan muy bien y donde da gusto ir a trabajar. Cuando entra alguien nuevo le suelen recibir bien y le invitan a tomar algo con ellos. Es algo que suelen hacer de forma habitual por lo menos un día a la semana.

Bien, pues el chico nuevo rechazó la invitación y quién le invitó le dijo que podía pasarse cuando quisiera, ya que quedan todos los miércoles en el bar de al lado de la oficina. Además van a comer juntos y muchos organizan actividades para el fin de semana a las que se apunta quien puede. Una vez rechazada la invitación y con toda la información de las actividades sociales de los compañeros de trabajo el chico se dedicó a rehuir a sus compañeros. Ellos no entendieron su actitud y pronto empezó a caer mal a todo el mundo.

Sin mala intención, pero por reírse un rato, empezaron a ponerle motes y se dedicaron a pasarse el parte de sus rarezas: pasaba por su lado para ir a desayunar y se sentaba solo en una mesa sin saludar a nadie, por ejemplo. Entraba en la oficina sin dar los buenos días. O se quedaba trabajando hasta tarde y le encontraban allí por la mañana. Imaginad el tipo de bromas que se hacían sobre él. Mi amiga me lo comentó divertida, en plan qué tío tan raro ha entrado a trabajar en la oficina con el buen rollo que teníamos todos. Le dije que probablemente el chico era muy tímido o tenía algún tipo de fobia social y por eso les parecía que les rehuía. Le recomendé que trataran de ayudar a integrarse. Así que ella lo comentó con algunos compañeros de trabajo y decidieron integrarle. Se plantearon regalarle algún curso de sociabilidad, como el que tenemos nosotros pero creyeron que era mejor estudiárselo ellos para ayudarle sin ofenderle. En nuestro curso  a través de ejercicios ayudamos a la gente a superar la timidez y ser sociable. 

Lo primero que hicieron fue insistir al compañero nuevo para que bajara con ellos a tomar algo después de la oficina. Él dijo que no, pero las excusas que daba no fueron aceptadas. La clave era conseguir que se sintiera cómodo sin atosigarle a preguntas. Así que lo único que le preguntaron fue si se sentía bien en la oficina y alguno de ellos podía hacer algo para ayudarle a sentirse mejor. Aquel día no le preguntaron mucha cosa y trataron de hacerle reír con sus chistes poniéndole en antecedentes sobre todos los compañeros.

Como las bromas ya venían de antiguo se las fueron explicando un poco, bajo la molesta mirada y las protestas de los blancos de cada broma. El chico acabó relajándose y riéndose con ellos.

Al día siguiente no le dejaron desayunar solo. Alguien se sentó en su mesa y le dijo claramente que si él quería estar solo lo respetaría, pero que no podía ser que todos los de la oficina le cayeran mal así que le dejaban elegir a él. El chico, de nuevo, se justificó con excusas poco consistentes y sus compañeros vieron que en realidad tenía muchos problemas para relacionarse con los demás.

Le introdujeron en el grupo de whatsapp de la oficina y a pesar de no ser de los que más hablaba de vez en cuando contestaba algún mensaje o ponía una carita sonriente. Algunos le hicieron saber que se alegraban de poder contar con él. A no ser que fuera un espía de los jefes lo que le interesaba era estar bien con los compañeros. El chico no llevó mal esta primera broma y poco a poco empezaron a gastarle bromas a él también como al resto de compañeros.

En resumen, todos se esforzaron por hacerle sentir integrado, pero no le presionaron. Han respetado su privacidad y no le han acosado a preguntas como hacen con otras personas cuando llegan nuevas al equipo: de dónde vienes, tienes pareja, niños y todas esas cosas que todos quieren saber de todos.

Se han respetado sus ritmos y se le ha hecho sentir cómodo, o por lo menos se ha intentado. Se ha respetado su forma reservada de ser y se le ha preguntado si podían hacer algo para que se sintiera más cómodo.

Al principio tuvieron la sensación de que el chico con tanta insistencia iba a agobiarse, incluso pareció que iba con ellos por compromiso pero poco a poco se ha ido abriendo a unos mas que a otros y ya ha demostrado encajar mejor con algunos por sus preferencias, las series que le gustan, lo que hace en el tiempo libre…

© alextoul

En fin, que cuando nos encontramos con alguien que tiene pinta de estarlo pasando mal y que no sabe relacionarse con los demás no podemos ignorarlo. Tenemos que hacer lo que esté en nuestra mano para ayudar a esa persona a relajarse e integrarse en el grupo. Las bromas y las risas no son buenas si tratamos con alguien que tiene este tipo de inseguridad. Se le invita, rechaza, y luego los ve a todos riéndose, lo más fácil es creer que se están riendo de él. Así que hay que ser prudente, amigable y no agobiar a preguntas ni meterse con esa persona rápidamente, quiero decir que si sois un grupo en el que os hacéis bromas los unos a los otros, con la persona tímida e insegura no podéis actuar de la misma manera que haces con el resto, del mismo modo que no le pegarías un manotazo a una chica como se lo haces a tus amigos jugando.

Hay que saber tratar a cada uno como necesita y como merece. Si alguien tiene algún tipo de fobia social lo mejor es tener paciencia con esa persona y saber insistir sin que se agobie. Si eres tú el que sufre por ser poco sociable y sientes que no te están ayudando a integrarte puedes seguir nuestro curso Cómo superar la timidez y ser sociable con el que aprenderás técnicas para perder el miedo y la timidez y mejorarás tus relaciones con los demás para siempre.

5 opiniones en “Cómo ayudar a alguien con problemas de sociabilidad”

  1. Me alegro por esa persona. A mi me pasa algo parecido, pero lo que recibo es algo totalmente diferente:

    – ¿por qué eres tan callado?
    – ¡¡¡Habla más!!!
    – ¡¡¡HABLA!!!!

    En fin, quejas y quejas sobre mí.

    Siento que uno de mis problemas al tratar de socializar es la retroalimentación negativa que recibo, ya que no la puedo aceptar por el maldito orgullo. Mientras más se quejan de lo callado que soy, más ganas me dan de darles con un palo en la cabeza a los que lo dicen…..y por orgullo más callado termino siendo.

  2. A mi también me da mucho gusto por el chico, en realidad… yo también soy reservada y puedo decir que a veces es horrible tener que ir a aquellos lugares a los que tienes que ir porque sí, como el trabajo o el colegio, donde hay tantas personas que parece que ni se interesan por ti, y las pocas veces que hablas con ellos terminas diciendo cosas tan sin sentido que les quitas por completo las ganas de conocerte. Muchos piensan que soy rara porque llevo el cabello de colores diferentes y a mi fisicamente me gusto, pero siento que a los demas no, y eso me hace sentir muy insegura. Me gustaría que me sucediese algo parecido a ese chico, se que soy buena persona, solo tengo que quitarme este miedo de encima.

  3. Esto depende mucho de la persona.
    A mi en lo personal no me gusta salir con mis compañeros de trabajo, ni ventilar mi vida privada.
    Y esto me ha generado toda una ola de odio en empresas en las que he tenido que renunciar por el mobbing.
    Sin embargo yo no voy a cambiar mi personalidad para complacer a nadie.
    En la empresa en la que trabajo actualmente encajó a la perfección. Nadie me molesta y sólo mi Jefe directo me hablá.
    Mi trabajo no es relacionarme con las personas del trabajo, y si quiero almorzar con gente del trabajo lo hago y si no quiero no.
    Así de simple.

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