Ya no soy divertido

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A lo largo de la vida evolucionamos. Pasamos por distintas etapas en las que aprendemos cosas y vamos moldeando nuestra personalidad. Yo soy de las que creo que nunca dejamos de crecer. Para tener una personalidad positiva y constructiva, estar preparado para el cambio y saber evolucionar es básico.

Todos tenemos épocas mejores y épocas peores. Tras una decepción o una época muy dura es posible que nuestro carácter se vea resentido. Son muchas las causas que te pueden llevar a decir «ya no soy divertido», o divertida. Puede que estés superando un mal momento y que tu carácter se haya retraído un poco.

Independientemente de lo que te ha llevado a cambiar de esta forma debes saber que puedes volver a ser una persona sociable, como lo eras o mucho mejor. Para ello te recomiendo nuestro vídeo curso Cómo superar la timidez y ser sociable, con el que aprenderás con ejercicios a tener confianza en ti mismo.

Conozco a varias personas que han pasado un bache de este tipo. Eran personas muy sociables, divertidas y animadas que nos arrastraban a todos a su estado de ánimo. Por distintas razones se volvieron personas frías, distantes, inseguras o aburridas. Pero esto tiene una solución que solo depende de cada uno de nosotros.

Como puedes ver en el curso que te recomiendo la seguridad se obtiene trabajándola y si la has perdido puede que sea incluso más difícil recuperarla que si nunca la has tenido. A veces nos ponemos limitaciones a nosotros mismos.

Lo primero que vamos a hacer es dejar de presionarnos. No te exijas demasiado. En primer lugar tienes que estar ahí. No te encierres en casa. No pienses aquello de «ya no soy divertido, para qué voy a salir». Tampoco está mal, durante una temporada, permitir a los demás que tomen la iniciativa.

Para continuar vamos a arrancar la negatividad de nuestra cabeza. No ser divertido puede implicar muchas cosas: desde no tener buenas ideas, no saber llevar la iniciativa o directamente ser un aguafiestas.

Si eres de los que fastidia los planes de los demás con su mal humor, quítate esa careta ya mismo. Si te preocupa no ser el divertido asúmelo, pronto cambiará, pero acéptalo y no te dediques a boicotear a los demás.

Déjate llevar, asume que ya no eres tú el que lleva la voz cantante y relájate. Disfruta de la compañía y deja que cada ocasión te brinde algo distinto. Disfruta de tu nueva etapa más reflexiva. Una etapa de observación es buena, siempre hay que saber observar y sacar conclusiones. Con todo esto puedes aprender algo, sobre los demás y sobre ti mismo.

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Es muy probable que sientas que no puedes divertirte por la presión que tú mismo te impones. No esperes nada, simplemente aspira a estar bien con la gente con la que estés ya pasar un rato agradable. Nadie tiene la obligación de ser siempre divertido. Si formas parte de un grupo de amigos que solo se sienten a gusto si se pegan una buena fiesta, tal vez deberías plantearte cambiar de amigos.

Estar con gente puede implicar salir una noche y reírse mucho, pero también ser capaces de tomar algo en una terraza hablando tranquilamente o de dar un paseo acompañando a alguno a hacer unas compras. Quiero decir que no siempre tenemos que tener el listón de la diversión tan alto.

Esto es como cuando tus padres te imponen un horario para llegar a casa y no concibes llegar antes de esa hora. Da igual si te lo pasas bien o mal, tienes que apurar.

A medida que vas creciendo ves que es absurdo fingir o buscar distracciones alternativas para poder llegar a la hora límite a casa. Hay veces que te retirarás antes y otras, en cambio te falta tiempo. Saber parar también forma parte de la diversión. Si una tarde no estás demasiado inspirado, cuanto más lo alargues mayor será el rato de «no diversión» por lo que peor habrá sido la tarde.

Es bueno dejar de presionarse exigiendo siempre obtener el máximo. Debes aprender a disfrutar de otros modos de diversión, con otro tipo de personas y sin presión. Simplemente disfrutando.

Cuando aprendes a hacer esto gozas de la compañía de la gente, independientemente de donde estés. No hace falta que seas el que más baila para ser divertido. Alguien que escucha bien a los demás y que se ríe de sus bromas y colabora con los planes de los otros puede ser igual de divertido. Todos quieren que les escuchen y ser tenidos en cuenta, así que aprende a distribuir la energía de modo diferente y a disfrutar de todas las ocasiones. Siempre hay algo bueno.

Si tu problema es que sientes que al no ser divertido no vas a poder ligar con chicas también estás equivocado. Puede que antes funcionara muy bien ser el simpático del grupo y poder entrarle a las chicas mediante tu sentido del humor, pero también obtendrás buenos resultados si eres capaz de tener conversaciones con ellas, escucharlas y tomarte las cosas de forma más relajada.

Siempre hay temas de conversación, es difícil aconsejar a alguien sobre lo que puede usar para empezar una conversación puesto que dependerá de la edad de la persona, del tipo de relación que tenga con la otra, el entorno social, el nivel cultural…

No obstante, hay temas de conversación que son más o menos universales. Siempre puedes hablar de música o de cine, incluso de literatura. Hablar de lo que has visto en televisión también puede dar juego y lo que siempre es interesante es saber preguntar a las otras personas acerca de ellas mismas y sus inquietudes e intereses.

No vayas por la vida con el chip de «ya no soy divertido» o te estarás cerrando puertas, pensar que no podemos hacer algo es el mayor impedimento para hacerlo. Así que si lo que quieres es disfrutar de tu vida social, conocer gente y pasarlo bien simplemente hazlo, sin exigirte demasiado, disfrutando de cada situación.

En muchos casos, tu nuevo carácter responderá a tu crecimiento personal. Madurar implica dejar de ser tan divertido. A veces solo tienes que aceptarlo para poder vivir de acuerdo a tus nuevas expectativas.

Pero si tu problema es que has pasado una muy mala época, has tenido algún tipo de problema con gente que se pasó contigo, si sales de una depresión, si has tenido que cambiar de ciudad y fuera de tu entorno seguro ya no te sientes tan divertido… si solo no puedes encontrar la manera de volver a sentirte feliz en tu vida y de relacionarte con los demás, COMPRA AHORA nuestro vídeo curso Cómo superar la timidez y ser sociable con el que, a través de ejercicios, ganarás confianza en ti mismo para poder volver a sentirte seguro entre los demás.


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Una respuesta a «Ya no soy divertido»

  1. hola, buenas tarde me gusto el tema sobre yo no soy divertido, en algunas parte del tema hablo sobre madure yo pienso que mientra pasa el tiempo ya las cosas no son iguales, la vida le da experiencia a uno y eso hace que uno madure y evolucione, el cual uno ve las cosas de otro sentido o forma,,,,

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