Superar la frustración

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Hoy quiero volver a hablar sobre la frustración, concretamente sobre cómo superar la frustración. En otro par de artículos que he escrito recientemente hemos visto cómo reconocer la frustración y cómo la dignidad ayuda a superar la frustración. Hoy, sin dejar de recomendar ser una persona digna vamos a ver otros métodos para superar la frustración.

Cuando escribo series de artículos relacionados con una misma temática a menudo me preguntan si es una forma de superar esas emociones, cuando escribía sobre el enojo me preguntaban si lo estaba yo y supongo que ahora os preguntaréis si me siento frustrada. No, tranquilos. Ese no es mi problema. Pero cuando veo gente que tiene algunos problemas sobre los que tengo información no puedo evitar escribir artículos sobre el tema.

Sobre las emociones se ha escrito mucho, siempre hablamos de amor, de desamor, de rabia… pero la frustración es algo de lo que los adultos hablamos poco. Conocer nuestras emociones es básico para los adultos, si no conocemos nuestras propias emociones ¿cómo vamos a enseñar a nuestros hijos a gestionar las suyas? Para ser bueno en tus propias emociones y poder, por ejemplo, ayudar a tus hijos a conocerse a si mismos y gestionar las suyas te recomiendo nuestro libro Cómo convertirse en un maestro de las emociones.

Para superar la frustración en primer lugar hay que aceptarla. Como el resto de emociones que pueden quedarse en nuestro interior de forma tóxica, la frustración es imprescindible que sea aceptada y debidamente canalizada.

Lo dije en los artículos anteriores. Fracasar no nos gusta pero no es necesariamente malo. A menudo es lo que nos hace falta para obtener la fuerza o el conocimiento necesario. A menudo un fracaso nos enseña algo que nos preparará para los próximos triunfos.

Obtener la parte positiva, no me cansaré de decirlo, es algo que ayuda a superar la frustración.

No depender de las otras personas es otra de las cosas que podemos hacer para alejar la frustración de nuestras vidas. Vive de forma digna e independiente. No esperes que nadie saque tus castañas del fuego y aprende a no esperar nada de los demás. Cuando lo hagas, todo lo que los demás hagan por ti será un regalo, una sorpresa y te ayudarán a vivir de forma más agradable y mucho más feliz.

Sé agradecido. El hecho de esperar cosas de los demás implica que no seas agradecido con lo que recibes. Si quieres que los demás te quieran por lo que eres y que además les guste como eres tienes que aprender a tratar bien a los demás. Una persona frustrada es alguien con quien resulta complicado relacionarse.

Así pues una persona que vive su vida de forma plena e independiente y que aprende a conocerse y a quererse a sí mismo es una persona que resiste mejor la frustración y que por tanto puede salir de ella de forma más sencilla.

Vivir, ya lo vimos, frustrado de forma constante no es bueno en absoluto, pero tampoco lo es no ser consciente de esta frustración. Las personas que no aceptan la frustración se empeñan en culpar a los demás de sus problemas o bien se dan contra una pared tratando una vez y otra de conseguir algo de lo que nunca van a ser capaces. Es importante aprender a renunciar a ciertos sueños. Cerrar etapas y prepararse para las cosas nuevas que nos esperan a la vuelta de la esquina.

Entre ser alguien que no se arriesga nada y ser alguien que vive empedernido tratando de conseguir un objetivo te recomiendo encontrar el punto medio. Ser tenaz e insistente en el punto justo. Hay que saber reconocer que a veces queremos ir a por nuestros objetivos más por cabezonería que por ilusión. Cuando llega el momento en el que es algo más que personal y has perdido la ilusión, sin duda ha llegado el momento de dejarlo.

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Por el contrario, ser una persona determinada a conseguir sus objetivos puede ayudarte si tu problema es la falta de energía o de empuje. No lo hagas por nadie, hazlo por ti. Solo por ti. Eres el único que vive tu vida y la única persona con la que vas a estar desde el primero hasta el último de tus días eres tú mismo.

El resto son compañeros de viaje con quienes compartirás más o menos tiempo, pero sin duda el protagonista de tu vida eres tú. Tus objetivos, por tanto, tienen que responder a tus ilusiones y necesidades no a las de otras personas.

Cuando uno deja de luchar por un sueño que ha ocupado su tiempo e ilusión durante un largo periodo es normal sentirse vacío. Es el momento de hacer duelo por la pérdida y de buscar nuevos objetivos. Lo normal es que encuentres piedras en el camino, por grandes que sean no dejes que te paralicen. Analiza la situación y busca alternativas. Si usas los obstáculos para ser más creativo encontrarás otras formas de salir del paso, solucionar el problema y estar de nuevo en el camino del objetivo.

La creatividad es algo que no puedes dejar de lado. Atrévete a innovar. Atrévete a probar cosas nuevas. Date oportunidades que hasta ahora te has negado. Si lo que has hecho hasta ahora no ha funcionado. ¿para qué seguir haciéndolo igual?

El cambio es importante, las crisis son oportunidades de cambio. Toda crisis refleja una necesidad de cambio, el problema es que muchos tratan de salir de la crisis sin realizar ningún cambio, por tanto tarde o temprano el problema regresará.

Controla tus expectativas. Nadie merece ser el centro de tu atención ni ningún sueño merece tanta importancia como para que cuando la persona te falle o el sueño se esfume tu vida deje de tener sentido.

Permítete anhelar, soñar, querer pero sin que ninguno de tus objetivos te alejen de la misión que tienes, vivir y disfrutar de la vida. Un objetivo no puede poner tu vida en stand by. Por lo tanto es importante valorar qué importancia le damos a las cosas que no tenemos y sobretodo es imprescindible empezar a valorar lo que sí tenemos o lo que hemos logrado en la vida.

Las emociones hablan de nosotros, si las sabemos escuchar podemos descubrir que algo nos duele más de lo que estaríamos dispuestos a aceptar en público o que algo nos preocupa más de los que nos gustaría. Solo si sabemos escuchar estas emociones seremos capaces de prevenir y de trabajar acorde a ellas para que lo que realmente nos preocupa, por ejemplo, no sea precisamente lo primero que perdamos.

Para conocer a fondo tus emociones te recomiendo que te leas nuestro libro Cómo convertirse en un maestro de las emociones en el que aprenderás a reconocerlas, gestionarlas y dejarlas marchar para dar paso a nuevas sensaciones.

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