Saber reconocer la frustración

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Saber reconocer la frustración es básico para poder ponerle fin a esta emoción que nos intoxica profundamente. Tal vez es una de las emociones tóxicas que menos tenemos en cuenta. Ya que de la frustración salen otras emociones o actitudes que achacamos a otro tipo de sentimientos.

Una persona frustrada puede ser alguien depresivo o por el contrario alguien muy enfadado y agresivo. Como ocurre con otras emociones que no sabemos gestionar adecuadamente, cada uno la demuestra a su manera. Solemos sentir una mezcla de emociones por lo que cada tipo de personalidad hará más caso a unas que a otras. Mientras unos se volverán más dependientes de otras personas, por ejemplo, otros evitarán confiar en los demás.

Las emociones deben ser reconocidas, aceptadas y tienen que permanecer junto a nosotros el tiempo necesario. No sirve de nada negar las emociones o querer retenerlas demasiado tiempo. Para ello, ya lo sabes, es básico conocer a fondo todas y cada una de las emociones que puedes sentir, te recomiendo nuestro libro Cómo convertirse en un maestro de las emociones, con el que podrás aprender a reconocerlas y trabajar cada una de ellas.

La frustración es lo que se siente cuando no consigues algo que deseabas. Podríamos decir que la frustración es una mezcla de rabia y pena, como decía un poco más arriba, depende de cada persona, no es una receta exacta, algunos sentirán más pena, otros más rabia, otros no sabrán decirte qué les pesa más. Da igual como sientas la frustración, el hecho es que tienes que saber lo que te ocurre y debes aprender a vivir con ello.

Podríamos decir, que aceptar la frustración te dará la oportunidad de empezar de nuevo. Y hay que saber cuando aceptar la frustración ya que insistir en algo que no funciona solo por no sentirse frustrado puede ser lo peor que puedes hacer. Arrastrarás la frustración constantemente, esa que niegas y por la que te empeñas a continuar.

Sobre la frustración debo decir que cuanto más grande es el anhelo, cuanto más importante era la recompensa que esperábamos conseguir al lograr el objetivo, mayor será la frustración. Es importante saber parar. Saber decir basta, hasta aquí hemos llegado. Pero también es importante tener sueños y luchar por ellos.

Como en el resto de cosas lo suyo es encontrar el punto medio. Saber luchar e intentar las cosas pero sin encarnizarse por algo que vemos que no vamos a alcanzar.

Pero sobre los fracasos hay mucho que decir. Quien no fracasa es porque no lo intenta. No hay más. Para aprender a andar te caíste muchas veces. Pero te levantaste cada una de ellas. Mejoraste la técnica y al final lo conseguiste. Todos lo hemos hecho. Quien dice andar, dice hablar, correr, leer, escribir… Todos hemos pasado por procesos en los que los errores eran muchos al principio y han ido disminuyendo hasta lograr la perfección.

Con tus sueños pasa lo mismo. Tienes que aprender a conseguirlos. Si te caes, te levantas. Como dice un proverbio japonés: caerse siete veces, levantarse ocho. Igual que cuando aprendes a andar o a cualquier otra cosa tienes que ir perfeccionando la fórmula para conseguir el éxito.

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No puedes intentarlo del mismo modo una y otra vez. Si no funciona, ¿para qué sigues insistiendo? Tienes que aprender algo en cada pequeño fracaso. Es la única forma de que haciendo un pequeño o gran cambio en cada intento llegues a encontrar la fórmula para conseguirlo. Y cuando lo hayas intentado lo suficiente puedes aceptar que no lo has conseguido.

Perder un sueño es algo que lleva su tiempo. Es el periodo de frustración. Algunos temen verse perdidos si aceptan que eso no ha funcionado ya que no saben cuál va a ser su objetivo o qué van hacer a partir de ese momento.

Así pues, saber reconocer la frustración implica en cierto modo darse un tiempo para asumir la pérdida. Has perdido un sueño. Igual que cuando pierdes a alguien, que necesitas vivir el duelo a tu propia manera, perder un sueño conlleva un periodo de rabia y tristeza para poder llegar a la aceptación. No te olvides de obtener una visión positiva. Seguro que has aprendido muchas cosas durante el proceso.

Siempre se aprenden cosas y por eso es más fácil convertir los fracasos en pequeños éxitos o en éxitos concretos. Que no hayas llegado donde querías no significa que no hayas aprendido nada. Esa es una buena forma de superar la frustración y de salir de ella.

Recuerda que para conseguir el éxito debemos fracasar. Cuando antes aceptas que fracasas, sin tirar la toalla a la primera, antes puedes prepararte para aceptarlo y encontrar otro sueño por el que luchar.

Muchas personas viven frustradas sin ser conscientes de ello. Son aquellas que no tienen nunca energía para emprender nada. Cuando les preguntas si lo van a intentar responden algo parecido a «¿para qué?» o «no, ya sé que no va a salir bien».

Este tipo de personas son las que no saben soportar la frustración, puede que hayan vivido frustradas mucho tiempo o que nunca lo hayan hecho y a la mínima frustración que han tenido no la han podido soportar. Son personas que viven sin recoger la toalla, no es que la tiren a la primera es que no la recogen, directamente, no empiezan nada.

Son personas que se sienten decepcionadas constantemente con las otras personas o que por el contrario no son capaces de confiar en nadie. La frustración responde a ambos casos ya que la decepción puede llevar a la necesidad de que alguien te saque de esa situación. Muchas personas frustradas son codependientes. Parece que creen que ellos mismos no van a poder salir del agujero en el que se ven metidos y ceden toda la responsabilidad a otras personas.

Obviamente todo el mundo les falla y se decepcionan. Luego están los que en el extremo opuesto no confían en nadie ya que alguna vez alguien le ha fallado. Si unos dejan demasiada responsabilidad en los demás estos se equivocan eligiendo vivir solos. Está claro que no podemos esperar nada de nadie, pero muchas veces nos dan y saber reconocerlo y agradecerlo es una de los pequeños regalos que te da la vida cada día. El hecho de aprender a vivir por uno mismo sin esperar nada de nadie no implica que los demás no puedan regalarte lo mejor.

Sobre todo esto de las emociones lo mejor es leer para conocerlas a fondo. Aprender a analizarte y saber qué te está pasando en cada momento. Para saber reconocer la frustración o cualquier otra emoción te recomiendo nuestro libro Cómo convertirse en un maestro de las emociones.

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