Si te gusta, díselo

© Elvert Barnes

Espera, espera, no te lances todavía… Si te gusta, díselo, sólo en el caso de que tengas la seguridad de que tú le gustas también. Eso no es fácil, ya lo sé. Pero ¿sabes aquellas ocasiones en las que está clarísimo que alguien te gusta, y que tú le gustas a ese alguien pero ninguno de los dos da el paso?

A esas ocasiones me refiero. Si no lo tienes claro, lo que vas a tener que hacer es seguir indagando y fijándote en su lenguaje corporal en cómo te mira, en lo que te dice, en lo que no te dice… ¿que no lo tienes claro? Si te pierdes cuando tratas de saber si una chica está por ti o no, te recomiendo nuestro libro Cómo saber si le gustas a una mujer, con el que lo aprenderás todo y ya no te perderás más en los signos que usan las chicas.

Llega un momento en el que lo tienes claro, pues ataca. Díselo. Si te gusta y sabes que le gustas no pierdas más el tiempo. Quién sabe lo que puede pasar.

Te cuento todo esto por una historia que me contó el otro día una amiga. Es una chica soltera que ya hace tiempo que dejó su última relación. Ella siempre ha esperado encontrar a alguien especial, dice que lo sabrá en cuanto lo vea. Y parece ser que tras un tiempo sola, ocurrió.

Empezó a trabajar para una Empresa de Trabajo Temporal, una E.T.T, que la enviaba a cubrir una zona de reparto de una empresa de mensajería, con la empresa de mensajería apenas tenía tratos era una multinacional que tenía las oficinas en una gran ciudad y almacenes repartidos por toda a geografía. Así que ella cubría la zona, recogía los paquetes y los dejaba en un almacén cada tarde.

Llevaba ya un tiempo haciéndolo cuando, subiendo a unas oficinas que visitaba habitualmente, coincidió con un chico en un ascensor. Llevaba algo a la misma empresa que ella. No era mensajero trabajaba para un buffete de abogados o algo así.

Se miraron y para ella se encendió la chispa en ese mismo momento. Él entró para las oficinas pero ella no pasó de recepción, mientras esperaba él salió, a ella le dieron los sobres y se encontró de nuevo con él en el ascensor.

Se sonrieron, pero poco más.

Y ella ya no se lo quitó de la cabeza. Trató de llegar a esa empresa siempre a la misma hora, pero no volvió a coincidir con él hasta mucho después un día que tuvo que ir a otra hora a pesar de que intentó evitarlo.

En la segunda ocasión que se vieron se saludaron, pero tampoco fue más allá de un hola.

En el ascensor se cruzaron miradas, ella le pilló mirando a través del espejo pero él apartó la mirada en seguida. Entonces fue él quien la pilló a ella que le miraba, sin espejos de por medio, también apartó la mirada rápidamente. Subió más gente al ascensor y les separaron. Luego ella se fue rápido, los nervios pudieron con ella.

Probó con el cambio de horario y empezó a coincidir con él más a menudo. No siempre coincidían en el ascensor, ni siempre estaban solos. Una vez se cruzaron en el portal. Se preguntaron, qué tal, cuánto tiempo…

Ella observó que él venía en moto, así que cuando llegaba si no estaba la moto daba una vuelta a la manzana para esperar a que él lo hiciera. Si veía la moto dejaba la furgoneta de cualquier manera y subía corriendo. Las conversaciones se hicieron algo más largas pero no mucho más. No daba tiempo de nada.

© uccemebug

Ella planificaba qué le diría a él, y cómo trataría de hacer que él se declarara pero la conversación nunca iba por donde ella tenía pensado. Si llevaba dos días sin verle y pensaba decirle “te he echado de menos” se veían con demasiada gente de por medio o no veía la manera de meter la frase que diera pie a que él el contestara: yo también o algo parecido.

Ella tenía preparada una respuesta ingeniosa para cada posible respuesta que le diera él. Si le decía “ah, sí?” ella le preguntaría, si acaso él no la echaba de menos a ella.

Si él le decía que también la había echado de menos (antes o después de la frase anterior) ella le diría que la próxima vez la llamara para avisar de la hora a la que iba… ah! que no tienes mi teléfono… pues me lo pides!

El caso es que ella ingeniaba conversaciones en las que forzaba la situación pero solo se veían unos segundos un par de veces por semana. La cosa no daba para más y siempre fracasaba en el intento. Las miradas, las sonrisas cuando se saludaban seguían allí. Y ella estaba convencida que que él llegaría un día y le pediría su teléfono o que tal vez se encontrarían fuera del trabajo y podrían hablar calmadamente y entonces sí.

Pero no se encontraban fuera del trabajo, ella no sabía nada de la vida de él y él apenas sabía nada de la vida de ella. Y no avanzaban. Ella se esforzaba por encontrarse con él, había épocas en las que pasaba días sin verle y temía que él hubiera dejado el trabajo. La vida se le hacía complicada cuando imaginaba que no le vería.

Pero entonces algo le pasó a ella. Se rompió la cadera esquiando y en la E.T.T. rescindieron su contrato. Llamó a la empresa donde recogía los sobres pero la chica de recepción no tuvo demasiado interés en ayudarla. Luego llamó a la empresa de abogados pero no sabía ni el nombre del chico por el que preguntaba así que no le dieron ningún dato. Ella dejó su teléfono, pero tampoco tenía claro si el chico sabía cómo se llamaba.

No la llamó. Cuando se recuperó de su accidente, pasaron más de tres meses hasta que pudo volver a andar, fue a ambas empresas pero nadie recordaba al chico, ni tampoco a ella, así son las cosas.

Y ella me lo contaba con todo detalle, recuerda cada momento, cada mirada, cada día, cada frase, pero no sabe, no tiene nada para saber cómo localizarle. Y se arrepiente de no haber sido directa y decirle un día: me gustas, me das tu teléfono? O de darle una nota con su teléfono, directamente y que él decidiera si la llamaba o no.

Pero no lo hizo.  Tal vez el chico no supo interpretar correctamente sus signos y no tuvo claro si a ella le gustaba él.

Si la historia te resulta conocida y no quieres ser tú el próximo protagonista, COMPRA AHORA nuestro libro Cómo saber si le gustas a una mujer, con el que no pasarás ninguna pista por alto. Si le gustas a una chica lo sabrás a tiempo para poder declararte antes de que la mala suerte os separe.

2 respuesta a “Si te gusta, díselo”

  1. me gusta un chico pero solo hemos cruzadas miradas era mutuo fue in añl

    o asi hasta me lo pille en una discoteque y lo mire cada vez que pasaba nos mirabamos y este año decidi buscarlo y lo pille en face ..hablamos constantemente pero aun asi no puedo me voy tengo exusas no le hablp por timdez ..cada dia me gusta más .

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