Distorsiones cognitivas: la culpabilidad

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Hemos hablado ya varias veces de las distorsiones cognitivas, si tienes dudas acerca de qué son exactamente te recomiendo que leas el primero de nuestros artículos en el que hablamos sobre ellas en general para explicar de qué se trata antes de analizar cada una de ellas en profundidad. Entre las distintas distorsiones de pensamiento, también conocidas como cognitivas, tenemos la culpabilidad, que es de lo que hablaremos hoy y la personalización, la falacia de control,  el pensamiento polarizado... Te recomiendo que leas nuestros artículos anteriores si no estás seguro de qué tipo de distorsión tienes tú o la persona que te preocupa. Es frecuente padecer más de una, así que ¡ánimo y a por todas ellas!

Cuando eres consciente, por fin, de sufrir una distorsión cognitiva te sientes culpable. Efectivamente, y no precisamente porque tengas este tipo de distorsión, te sientes mal por no haber sido capaz durante mucho tiempo de darte cuenta, por los líos en los que te has metido por culpa de esto, por haber tratado mal a gente, por haberles quitado la razón cuando la tenían… De repente empiezas a creer que todo lo has hecho mal y que no serás capaz de superarlo. Darse cuenta y ponerlo todo en duda es un primer paso muy necesario para poder superar este problema en un futuro no muy lejano.

Por todo ello recomendamos fortalecer la propia autoestima, sentirnos fuertes y seguros antes de iniciar un cambio como este puede llevarnos a no ser capaces de reconocer el problema. Cuando lo reconocemos nuestra autoestima cae en picado, el modo de solucionar el problema y fortalecernos es precisamente ese: cómo fortalecer tu autoestima es un curso que te ayudará a estar fuerte para superar una distorsión cognitiva y por supuesto a verlo todo desde un punto de vista más objetivo sin culparte ni castigarte a ti mismo.

La culpabilidad es una de las peores cosas que puedes sentir respecto de ti mismo. Sentirse culpable es algo que podemos llevar a todas las facetas y a todos los extremos. Así alguien que está enfermo o que le van las cosas mal puede sentir que lo merece debido a una culpabilidad que arrastra. Todo puede ser explicado según la culpabilidad de cada uno.

La culpabilidad puede nacer a causa de los malos tratos recibidos por parte de otra persona. Puede venir cuando alguien abusa de nosotros psicológicamente y se escuda en nuestra culpabilidad para liberar la suya. Es frecuente que te sientas culpable si has tenido unos padres que no te han tratado bien. Es fácil pensar que si ni tus padres te quieren nadie lo va a hacer. Alguien que no se siente querido por sus padres se puede sentir como una mierda y creer que no merece nada mejor de lo que tiene.

La culpabilidad puede ser a causa de algo que hayas hecho mal y que te persiga siempre, crees que todo lo malo que te pasa es culpa tuya y que te lo mereces y probablemente te estés castigando para provocar más episodios de mala suerte para poder justificar la culpa que sientes.

Estos son casos extremos, muchas personas tienen un sentido de la culpabilidad que no les deja ser felices pero que no llevan a un extremo tan grave como los que acabamos de mencionar. Así presentan distorsiones cognitivas todas aquellas personas que cuando reciben una negativa a cualquier cosa creen que la culpa es de ellos y que algo han hecho para merecerlo. Buscarán y encontrarán las razones para que los demás no les traten como deberían. Aún y así sienten que lo merecen, que les traten mal.

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Están bien asumir los propios errores y no querer justificar nuestros actos culpando a otros. Pero entre asumir los errores y sentirnos culpables toda la vida por todo lo que hacemos hay una diferencia muy grande. Tenemos que aprender a perdonarnos.

Y para dejar de ver las cosas bajo el prisma de la culpabilidad, como siempre os recomiendo buscar otros puntos de vista. Jugar a ser directores o guionistas de una película en la que sois protagonistas. Es decir, lo que pasa tiene una explicación (no siempre correcta) que es lo primero que analizamos. Ahora imagínate que eso no es correcto y trata de buscar otras explicaciones a lo que está ocurriendo.

Con un ejemplo: si no te invitan a un cumpleaños puedes pensar varias cosas. Lo que hará alguien con una distorsión cognitiva de la culpabilidad, será pensar que la culpa es suya, que tiene que haber molestado a la persona que da la fiesta y que por eso ahora no quiere invitarla. Se pondrá creativo e intentará imaginar los motivos por los que la otra persona se ha enfadado.

Démosle la vuelta, seamos creativos en la explicación del problema: no nos ha invitado porque la invitación no ha llegado, porque no tiene dinero para una fiesta tan grande y ha preferido invitar a los más íntimos, no nos ha invitado porque no se ha acordado y le sabrá mal cuando se dé cuenta.

No podemos caerle bien a todo el mundo y no necesariamente tenemos que cargar con una culpa también por eso. A menudo las personas tenemos formas diferentes de ver la vida y eso hace que no sintamos tanta química con unas personas como con otras pero nadie tiene la culpa de ello. Se trata de aceptar que igual que a ti no te gusta todo el mundo tú no puedes gustarles a todos.

Reforzar tu autoestima sin duda es algo que te va ayudar en todo este proceso, tener seguridad en uno mismo, confianza y sentir amor propio es algo básico para poder dejar de sentirte culpable y verlo todo desde la óptica de la culpabilidad. Por ello te recomiendo nuestro curso cómo fortalecer tu autoestima, solo con eso ya estarás dando un primer paso súper importante para superar tu sentido de la culpabilidad.

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