Soñar dulce soñar…

soñarQue relajante de verdad es poder descansar el fin de semana, cuando ya ha terminado el día y mejor aún la semana de intenso trabajo o estudio, solo necesitamos entregarnos a los brazos de Morfeo y decirle que nos mantenga en su morada para que nadie interrumpa su buena labor.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en esa situación?, creo que muy pocas en realidad y todo se debe a que no existe una técnica o manual que nos indique desde cero, como entrar en ese bello lugar de los sueños. Nada en la vida está escrito y peor aún en el mundo de los sueños, que muy difícilmente podríamos manejarlo a nuestra voluntad y si lo pensamos bien, eso es lo maravilloso porque viene a ser cómo un juego de azar y sorpresas que solo las descubriremos cuando nos hallemos en ese mundo.

Como dije antes, no existen técnicas ni métodos que podamos seguir fielmente para tener un descanso profundo sin alteraciones de ningún tipo, pero si hay formas de manejo de nuestra vida que nos ayuden a entrar en ese mundo de relax y descanso tan deseado. Veámoslo por el lado inverso primeramente para poder entender la forma a la que me refiero. Si alguien a lo largo del día ha tenido en su trabajo muchas peleas con los compañeros, discusiones o diferencias con su jefe inmediato superior, no acabó sus tareas del día por falla de terceros y cuando llegó a su hogar demasiado tarde, su esposa le recrimina por su hora de llegada y la falta de atención a la familia; tengan por seguro amigos que este pobre hombre (pobre en el buen sentido de la palabra) pasará dando vueltas toda la noche en la cama con pesadillas sobre todo lo ocurrido a lo largo del día, pues su pantalla interna de cine se mostrará inquieta por tratar de solucionar problemas que ni siquiera tenía y complicaciones con gente que nunca vio.

Creo que ya habrán visto por qué camino voy ¡verdad!. Pues como dije antes esa sería la versión para obtener un sueño lleno de intranquilidades.

Las personas debemos de caminar a paso normal, ni lento ni acelerado, solo normal. Ya que cada día tiene sus propios objetivos, debemos de tratar de culminarlos eficientemente en el lapso de tiempo que nos hayamos propuesto, y en caso de no poderlo realizar en ese tiempo, sabemos que existe un día posterior a éste en que lo podremos realizar. Nuestra relación con los compañeros de trabajo y jefes debe de ser de mutuo respeto y si de todas maneras alguien de ellos se exaltara, no nos incomodemos, pues nosotros deseamos dormir bien en la noche mientras ellos soñarán las pesadillas que se han ganado.

Es fácil tomar una actitud madura y hasta a veces pasiva. No me refiero solamente a situaciones en el trabajo, sino por ejemplo también al conducir nuestro auto; así, si alguien va conduciendo tras de nosotros y nos pita muy insistentemente o nos hace juego de luces para rebasarnos, no obstaculicemos su destino, pues entendamos que de pronto esta persona tiene alguna urgencia y requiere llegar rápido a su destino, entendamos (a manera de broma) que salió de su casa sin ir al inodoro y el más cercano está en su oficina.

Pasemos más tiempo de buen humor, no demos rienda suelta a intranquilidades que solo nos enfermarán, y verán que cuando lleguen a casa su esposa (o cualquier familiar) que te espera con actitud molesta, al rato se reirá contigo y juntos podrán entrar a la casa de Morfeo y poner las cerraduras bien selladas para que nadie interrumpirá ese descanso, porque tú actitud a lo largo del día ha engrandecido tu espíritu y ha llenado tus expectativas.

2 respuestas a «Soñar dulce soñar…»

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