Perdido en la vida

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Sientes que estás perdido en la vida y que no sabes qué hacer? Hoy queremos ayudarte a entender qué es la felicidad y cómo conseguirla. Para muchos la felicidad consiste en tener una meta en la vida. Si te sientes perdido y no sabes por dónde tirar no podrás se feliz de ninguna de las maneras.

El problema de la sociedad en la que vivimos es que nos exigen mucho, desde muy pequeños, y que todo el mundo espera muchas cosas de nosotros. Pero no nos enseñan a actuar según nuestras propias necesidades sino que nos educan para obedecer, sin cuestionar y sin tener en cuenta que todos somos personas individuales y que nuestra vida es nuestra, no solo para tomar decisiones que nos afectan sino también a la hora de vivirla.

Estamos solos. Venimos y nos vamos solos. Durante el proceso estamos con otras personas y compartimos etapas de nuestra vida. Pero es dentro de nosotros mismos donde está la clave y el camino a seguir.

Hoy voy a recomendarte este curso en vídeo para que tengas todas las claves necesarias:  cómo ser feliz y disfrutar de la vida. 

Como decíamos el problema de muchos de nosotros nace ya en la más temprana infancia en la que aprendemos gracias a los refuerzos positivos a hacer lo que hace feliz a nuestros padres. Cuando un niño hace una cosa graciosa  y todos se ríen la repite hasta la saciedad. Solo quiere complacer. No felicitamos a los niños cuando hacen simplemente lo que les apetece ni les enseñamos a diferenciar entre lo que les gusta o lo que no les gusta.

Si es niña la apuntamos a ballet o natación, si es niño lo apuntamos a básquet o a fútbol.  Si el niño dice que quiere bailar se lo quitamos de la cabeza. Si es la niña la que quiere jugar a fútbol no se lo vamos a permitir.

De este modo, a medida que vamos creciendo nos imponen todas y cada una de las decisiones de nuestra vida. Simplemente no sabemos tomar decisiones ya que siempre lo han hecho por nosotros. Además siempre han evitado que nos equivoquemos, por lo que no sabemos equivocarnos y no tenemos ningún tipo de tolerancia a la frustración.

Además de lo que pasa en casa está lo que pasa en la escuela en la que tenemos que adquirir un nivel determinado de cierta competencia a una edad concreta. Si no lo hacemos somos peores que el resto, si lo hacemos antes es que somos adelantados o mejores. Piensa en los niños que aprenden a leer antes que los demás, es que son muy listos. Y los que aprenden a leer más tarde, es que son más cortitos, pobrecitos.

Y eso marca desde pequeños. Nadie atiende al desarrollo individual y respeta las necesidades evolutivas de cada uno de nosotros. Metemos a niños de cuatro años en una misma clase con niños que están a dos meses de cumplir los 6 y esperamos que a final de curso todos hayan obtenido el mismo nivel. Si algunos son un año mayores que los más pequeños!

Además de no respetar el ritmo de crecimiento de cada uno no fomentamos las habilidades personales en ningún sentido o aspecto. Siempre todos los alumnos reciben el mismo número de horas que el resto de niños independientemente de sus habilidades o gustos personales.

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Y cuando cumplimos 16 años esperan que sepamos qué queremos ser de mayores. O incluso antes, ya que en los estudios preuniversitarios ya deberemos decidir si somos de letras o de ciencias y esas opciones pueden cerrarnos las puertas a determinados estudios si después cambiamos de opinión.

Así, llegamos a la universidad sin tener claro qué queremos hacer en la vida, sin conocer nada de ella y con ninguna práctica en tomar decisiones personales. Muchos eligen la carrera por la que se inclinan sus padres, otros por lo que hacen sus amigos y una gran parte lo hace pensando en el dinero que va a ganar cuando termine los estudios. Otros muchos no pueden elegir demasiado y en función de la nota que tienen se quedan con los estudios a los que pueden acceder.

Y ya estamos marcados. Antes de los veinte años estamos casi a punto de lanzarnos al mundo de los adultos, en solitario y para siempre. Y ni siquiera sabemos qué queremos ser de mayores.

Así que si te sientes perdido en la vida tómatelo con calma. Da igual la edad que tengas. Siempre es un buen momento para recapitular, conocerse a uno mismo y empezar a tomar sus propias decisiones.

Es posible que no te hayan educado para decidir, ni siquiera para saber qué te gusta. Pero todos tenemos algo que se nos da mejor que el resto de cosas. Algo que cuando lo hacemos nos hace sentir bien y es a eso a lo que tenemos que dedicar nuestros esfuerzos.

Solo cuando hagas lo que te gusta podrás sentirte realizado. Y si no sabes qué te gusta o qué quieres ahora es un buen momento para empezar a descubrirlo.

Para empezar tienes que tener claro que la felicidad está dentro de ti. Como decía antes es fantástico tener gente con la que compartir una etapa de nuestro viaje, pero la vida es un viaje que hacemos nosotros solos. El viaje completo es solo nuestro. Aunque no viajemos solos durante la mayor parte del trayecto.

Piensa, como digo siempre, que no hay un premio al final, que la vida es el regalo. Cada día es un regalo. Tomarte tu tiempo para saber dónde quieres ir y qué quieres hacer es un regalo que puedes hacerte a ti mismo. Sin presiones, sin más ambición que escucharte y atender tus propias necesidades.

Seguro que hay cosas que te gustan, analízalas. Piensa cómo podrías dedicar más tiempo a hacer eso que te llena, aprende sobre ello, conténtate con los pequeños logros de cada día. No te exijas demasiado. Haz tu lista de los deseos y trabaja sobre ella. Piensa qué tienes que hacer para cumplirlos todos o por lo menos para tratar de cumplirlos.

Trabaja uno a uno en cada uno de ellos y poco a poco irás encontrando el camino a la felicidad. No hay nada mejor que encontrarse a uno mismo.

Si te sientes perdido en la vida déjame que te recomiende nuestro curso: cómo ser feliz y disfrutar de la vida en el que te daremos las claves que harán cambiar tu forma de ver las cosas. Cuando veas nuestro curso cambiará tu manera de pensar y todo será más fácil.

2 respuestas a «Perdido en la vida»

  1. Gracias por la claridad con la que expresas algo tan importante para mi. Al haber sido educada sin la oportunidad de inconformarme ante los abusos recibidos, cuando crecí, en muchas de las ocasiones prefería servir de tapete para evitar las consecuencias de fijar límites, en otras ocasiones reaccionaba exageradamente por una minucia. Ahora se porque, no practiqué en casa. Ahora se con certeza que no era que los demás abusaran de mi era el que yo lo permitiera. Ahora practico con regularidad el fijar límites y cada día lo hago mejor.

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