Echarse la culpa

Echarse la culpa
Photo Credit ''Phixo''

Ella me había citado urgentemente. Era la primera vez que nos íbamos a ver. Ya habíamos contactado por medio de email varios meses atrás. Ella necesitaba mi ayuda, de eso no había duda. Por suerte el destino ha querido que nosotros vivamos cerca para que podamos encontrarnos.

Mi intención era ayudarla a olvidar a su ex, a superar una relación fallida, una relación que la había dejado realmente destrozada. Esa era mi misión, ni más ni menos.

Sabía que, en realidad, yo no haría mucho; simplemente estaría escuchando su historia. Historia que ya me anticipó por medio del correo. Su caso me llamó mucho la atención porque ella decía que tenía problemas de corazón y por el simple hecho de sentir emociones fuertes y negativas (como la tristeza y la depresión) era realmente perjudicial para su corazón. Ella podía morir en cualquier momento.

Repasamos muchas cosas de su vida, muchísimas. Desde que era niña hasta el día anterior a nuestro encuentro y recordaba a su abuelo quien había muerto hace no más de dos semanas. Prácticamente él era su ‘‘padre’’ ya que su verdadero padre no la crió. Y ella se sentía realmente culpable por la muerte de su abuelo.

No sabía cómo decirle que no era su culpa porque ella me daba fuertes argumentos para confirmar que sí era culpa, pero en realidad nadie tiene la culpa de nada en cuanto a los hechos trágicos de la vida y no sirve de nada echarse la culpa.

Echarse la culpa no es bueno

Amigo lector, de verdad. La culpabilidad es una de las emociones más mortíferas que puede albergar dentro un ser humano. Te quita la vida, te quita el aliento por seguir progresando. Cuando sientes culpa, sientes que hay una piedra grande en el interior de tu pecho (o cualquier otra parte de tu cuerpo) que te pesa mucho y eso mismo te impide avanzar.

Recuerdo que una vez me sentí así, la culpa no se me había quitado hasta después de un mes pero luego me fui dando cuenta de que en la vida hay muchas cosas que verdaderamente importan. ¡Y una de las cosas que REALMENTE IMPORTA eres TÚ MISMO!

Nadie puede descuidarse por el simple hecho de echarse la culpa, tú tienes que quererte a ti mismo.

Puede haber muchas muertes, puede haber muchas desgracias pero NO es tu culpa. No, al menos no del todo. Porque no somos responsables del movimiento de la tierra, no somos responsables de la luz que emana el sol, no somos responsables de los movimientos que hay debajo de la corteza terrestre, no somos responsables del movimiento de los vientos, no somos responsables de las decisiones que hacen nuestros gobernantes.

No somos responsables de que alguien, probablemente un ser querido, muera por vejez, por enfermedad o por accidente. La vida es así y no podemos hacer nada para cambiar esas cosas.

Y si tienes algo de culpa por algo trágico que ha sucedido, al menos trata de no echarte la culpa de todo. Ten en cuenta que este mundo también tiene cosas que no podemos controlar ni explicar.

La culpabilidad es un sentimiento que se destruye a sí mismo, habla por sí mismo, tiene un mecanismo muy fuerte que te hace creer que tú eres el único culpable pero en realidad no es así. En realidad el mundo cambia, da vueltas, las personas se enferman, las personas cambian de opinión, las personas se transforman, la gente muere.

Echarse la culpa es un estado mental

Ahora ya lo tienes bien en claro. La culpa está dentro de tu mente, no está en el ambiente que te rodea, no está en el aire que respiras (aunque muchas veces parece que sí).

Todo tiene que ver con la mente y los pensamientos.

El mundo es lo que creemos que es, pero no tiene por qué ser así. Podemos interpretarlo a nuestro antojo.

¿Cuál es la única diferencia entre toda una multitud que insulta a un jugador está jugando al fútbol? Que uno puede escuchar atentamente a cada uno de los insultos y sentirse mal, pero otro puede interpretar la bulla en general como palabras de aliento. Al final, solamente son gritos.

El universo y todo lo que nos rodea tiene sus leyes, leyes que son inquebrantables. Sucede algo por una combinación de varias cosas que han concordado con una ley que aún no podemos explicar.

Pero de algo sí que estoy seguro, y es que cuando hacemos cosas buenas el mundo y el universo en general se pondrá en plan amistoso con cada uno de nosotros y nos facilitará el camino para conseguir lo que tanto queremos.

Repito, echarse la culpa es mental y no real.

Todo lo que tenga que ver con pensamientos es exclusivamente de la mente humana, y si no lo sabemos controlar nos puede provocar grandes daños que nos hará sentir peor.

Y por esa misma razón deja ya de echarte la culpa. Cuida tu autoestima ya que se va a dañar mucho si te echas la culpa por cualquier cosa que te haya pasado últimamente.

Echarse la culpa puede ser una reflexión ante algo que hemos hecho mal pero luego de eso hay que reponerlo a como dé lugar.

Ahora solamente te toca reparar el daño, te toca hacer cosas buenas, cosas que al final de cuentas te harán sentir bien contigo mismo.

Quizás haya sucedido algo irremediable pero trata de remediarlo con otras personas, en otros lugares, en otras circunstancias, pero no te quedes con la culpa en el pecho porque te va a matar la conciencia.

Este mundo tiene muchas cosas por arreglar, este mundo necesita tu ayuda y muchas personas esperan a que alguien como tú haga algo bueno.

Porque mil veces peor es echarse la culpa y no hacer nada para remediar el error que has cometido.

Ve y busca algo que te haga sentir bien siempre y cuando sea para el beneficio de los demás también.

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