Cómo librarse de la ira o el enojo tóxico

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Hoy terminamos con esta serie sobre la ira. Por fin hemos llegado a cómo librarse de la ira o el enojo tóxico. Todos ya sabemos qué es, cuáles son sus síntomas y cómo reconocerlo, pero todavía no tenemos los elementos necesarios para terminar con esta sensación de ira constante que nos lleva a ser un tipo de persona del que, si fuéramos sinceros, no nos sentimos orgullosos.

Como hemos visto a lo largo de los anteriores artículos, la ira o el enojo, es una de aquellas emociones que podemos considerar tóxicas si no sabemos cómo actuar cuando la sentimos. Librarse de la ira no es fácil, ya que siempre se alimenta a sí misma, constantemente, como para no bajar el nivel de enfado que presentamos. 

Son personas con emociones tóxicas aquellas que tú y yo conocemos, que pasan el día gruñendo, que cualquier excusa es buena para enfadarse y que suelen gritar o ser muy punzantes con los demás cuando se sienten airados. Las emociones son fáciles de controlar una vez aprendes a hacerlo, pero no siempre hemos recibido una educación adecuada al respecto. Muchas personas rechazan determinados tipos de emoción y la ira es una de las más problemáticas. Si quieres saberlo todo sobre las emociones te recomiendo nuestro libro: Cómo convertirse en un maestro de las emociones, con el que aprenderás todo lo necesario para identificarlas y controlarlas.

La ira es una emoción que puede parecer fácil de controlar para quien no tiene un problema de enojo tóxico, a menudo oyes a esta gente recomendar que practiquen yoga o meditación a los que se enfadan por todo. Aunque puede ser muy útil a los que tienen una manifestación explosiva de la ira ya que pueden aprender a sentirse más relajados, no servirá de mucho a los que responden de forma pasiva o pasiva agresiva.

Vamos a ver unas cuantas claves para librarnos del enojo tóxico, independientemente de cuál sea tu reacción cuando estás enojado o airado.

En primer lugar, igual que se recomienda hacerlo con la mayoría de emociones, sino con todas, es preguntarte a ti mismo o mejor a la emoción. Interrogar a tu ira. Es el momento de relativizar. De preguntarte si realmente el motivo que te molesta o enoja es suficiente para que te pongas o te sientas como lo haces. Puede que en el fondo haya otro motivo distinto al que tú mismo reconoces como principal fuente de tu ira. Si es así  tienes que averiguarlo.

Es posible que, siguiendo el ejemplo que hemos visto en otros artículos, te moleste que un conductor se salte un paso de zebra o un stop, ese es tú motivo oficial, el que le contarías a todo el mundo. Pero lo más probable es que haya algo detrás mucho más grande. Relativizar es importante. Insisto en que nos tenemos que molestar por lo que nos tenemos que molestar y saber que lo hacemos con una finalidad concreta. No enmascares en otras situaciones tu enojo. El coche y el Stop no son tan importantes (a no ser que sean la causa  de un accidente, claro), ¿qué es lo que realmente te lleva a ponerte así? ¿qué importancia tendrá eso en tu vida de forma global?

Aprender a relativizar es muy importante, saber ver que el motivo que nos enoja no es tan grave ni tan importante como para provocarnos esa reacción es un punto muy importante.

Cuando el problema o el motivo sí son importantes es cuando debemos aprender a expulsar esa sensación. Nos enfadamos, de acuerdo, es importante pero ya nos hemos dado cuenta, ya le hemos escuchado, ya nos hemos sentido mal. Deja que se vaya, sé que no es fácil pero tenemos que tratar de expulsar esa sensación. No esconderla puesto que si no lo expresamos ni la modificamos se nos queda dentro del cuerpo y no tardaremos en sentir sus consecuencias. Dolores de cabeza, dolor de estómago, problemas para ir al baño… el cuerpo expresa físicamente lo que nuestras emociones le proporcionan. Tenemos que entender lo que nos indican y dejar que se marchen. No tiene sentido pasar todo el día o mucho más tiempo con el enojo en todo su esplendor.

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Para librarnos de la ira un buen recurso es expresar lo que sentimos.  El truco es hablar en primera persona. Si el enfado viene provocado por otra persona lo que tenemos que hacer no es culparle sino expresar cómo nos sentimos. La diferencia entre hacerlo de forma constructiva o destructiva pasa por la forma en la que nos expresamos. Podemos decir: «me siento mal» pero no decir «por tu culpa me he enfadado». El enfado es siempre algo personal, y cuando asumamos que somos nosotros los que nos enfadamos y no los demás los que nos hacen enfadar tendremos mucho ganado.

Una buena técnica es interrogar al otro. Si estamos enfadados con alguien por su falta de atención, por ejemplo, no podemos decirle: «no me prestas atención». Pregúntale, por ejemplo, si conoce tu problema. Para que nos entendamos vamos a dar un ejemplo: te duele la cabeza y tu pareja tiene la música muy alta. Si no sabe que te duele la cabeza lo primero que tendrías que hacer es decírselo. Si a pesar de eso sigue con la música a todo volumen es mejor enfocar la conversación preguntándole si es consciente de tu dolor de cabeza en lugar de decir que por su culpa te duele la cabeza.

El punto es que tenemos que conseguir expresarnos de forma constructiva y que no tenemos que culpar al otro, además podemos elegir un momento en el que nos sintamos más relajados para poder expresarnos de forma más controlada. No todo se tiene que decir al momento. Distanciar la conversación del foco del enojo puede ayudarnos mucho. Nos da tiempo para pensar y para tener claro qué vamos a decir. A veces al dejar pasar el tiempo la conversación ya no es necesaria puesto que vemos que ya no tiene la importancia que le dábamos. Aprender a relativizar nos ayuda a saber de qué hay que quejarse y hablar y de qué no.

Para aprender a controlar las emociones, no me cansaré de decirlo, es básico reconocerlas, para ello te recomiendo nuestro libro Cómo convertirse en un maestro de las emociones con el que aprenderás a controlarlas y gestionarlas y además a saber cómo actuar con las emociones de terceras personas. 

Una respuesta a «Cómo librarse de la ira o el enojo tóxico»

  1. bueno si reconozco que tengo ira todo ha sido debido a lo que vivo actualmente y mas con lo vivi en el pasado o sea sufri bullyng,fui acosado de una manera continua por lo menos casi toda mi etapa escolar y hay algunos bullies que a pesar de la etapa escolar que ya pase me siguen haciendo la vida imposible y mas con lo del toc,y todo eso ha repercutido a que me desconcentre y mas en lo que me gusta como el cine y de ahi viene la ira a veces digo ellos son felices de repente no lo son pe cuando me acuerdo de ellos viene esa ira pe la voy a controlar quisiera saber si en tu revista de autoayuda hablas sobre la falta de concentracion,la seguridad y esas cosas porque tengo los datos solo me falta aprender a usarlos sea como sea tengo fe que todo va a pasar

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