Parejas codependientes

© Nina Amaho

Hablábamos no hace mucho del apego tóxico y la codependencia que puede darse a causa de esta emoción tóxica. Las parejas codependientes son mucho más frecuentes de lo que nos imaginamos. Una persona codependiente no puede amar con libertad. Habitualmente las parejas de una persona codependiente tampoco son libres para amar.

Me explico:

La codependencia es la necesidad enfermiza de tener a alguien o algo cerca. Bajo control. Las personas codependientes fijan o centran en la otra persona todas sus espectativas. Una persona con apego tóxico no se valora a si misma si no es con la otra persona. Sus sueños no los vive en primera persona sino que alguien tiene que vivirlos por ella, junto a ella o lo que es peor vive los sueños de otras personas.

El apego tóxico te llena cuando tienes una emoción estancada en tu interior. Está atrapada y no te has librado de ella. Generalmente todas las personas codependientes sienten un terrible miedo a quedarse solas. Es probable que se hayan sentido o quedado solas en el pasado y no lo hayan superado.

Esto ocurre en muchos casos y no siempre tiene que ser debido a una causa grave. Por ejemplo hay personas que no han tenido problemas familiares más allá de lo habitual, unos padres que trabajaban, un hermanito más pequeño… y un niño muy sensible con una necesidad de afecto que los padres no saben cubrir. El niño se siente abandonado, bien por el trabajo de los padres, por la llegada del hermanito… ya digo que no tiene que ser exclusivamente un problema de familias desestructuradas o de desgracias graves.

Cuando el niño, que no sabe gestionar esas emociones, siente que está solo y tiene miedo es muy posible que haga todo lo necesario para que esa situación no se repita o se alargue. Por ello tenemos niños que se portan mal, esperando que los padres les hagan caso. Los padres dicen que el niño quiere llamar la atención y se enfadan. Y es así, el niño necesita atención y la pide de la única manera que sabe y que ha comprobado que funciona. Mientras le regañan sus papás el niño está atendido.

Estas personas crecen con la sensación de que de niños se sintieron muy solos, a veces ni siquiera son conscientes de ello. Y buscan alguien que no les abandone nunca. Por ello toda su felicidad depende de otra persona.

Las personas codependientes necesitan controlarlo todo, para tener su miedo bajo control. Vimos que es frecuente que un codependiente se dedique a ayudar a los demás. Por lo tanto no es extraño que busquen parejas que necesiten su ayuda.

Es por eso que muchas veces observamos que alguien cada vez que tiene una nueva pareja repite el mismo patrón: persona conflictiva. Los demás lo vemos pero ella no se da cuenta. Y al final dice que tiene como una especie de imán para atraer a las personas complicadas.

En realidad alguien que siempre tiene este tipo de relaciones es claramente una persona codependiente.

Muchas parejas «normales» son parejas codependientes. Los demás no nos damos cuenta pero uno de los miembros de la pareja está tan entregado al otro que su vida sin esa relación de pareja no tendría sentido.

Sus sueños son los que pueden cumplirse en pareja, o los de su pareja. Necesita el visto bueno de su pareja para realizar o llevar a cabo cualquier pequeño cambio en su vida.  Son personas que no viven su propia vida, que viven temerosas a perder a su pareja, a quedarse solas o a que la otra persona deje de quererles.

Está claro que todos haríamos lo que fuera por nuestras pareja, pero siempre que lo decimos pensamos en momentos puntuales. Le ayudaríamos si lo necesitara, nos pondríamos delante de la otra persona para salvarle la vida, nos enfrentaríamos a lo que hiciera falta.  Pero ¿cambiaríamos lo que somos por otra persona?

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Las personas codependientes sí. Los deseos de la otra persona son órdenes para ellos. Como hemos visto no viven su propia vida, ni sus propios sueños sino los de otros. Una persona codependiente puede llegar a hacer muchas tonterías por amor. Muchas.

Es importante para que tu pareja sea sana y podáis seguir muchos años así que cada uno sea una persona independiente, individual, que si la pareja no existiera fuera exactamente igual.

El amor incondicional es enfermizo. Está bien querer a alguien sin condiciones pero tenemos que ser conscientes de nuestros propios límites. Respetarnos a nosotros mismos y respetar a la otra persona. El problema es que alguien que no se respeta a si mismo no sabrá respetar a los demás y permitirá que le falten el respeto siempre que los demás quieran.

Si sientes que sufres apego tóxico y que tienes una relación de pareja de codependencia lo primero que tienes que hacer es mejorar tu autoestima. Trabajar para quererte más a ti mismo. Tu pareja te puede ayudar mucho en ello.

El problema es cuando la pareja no quiere que cambiemos. Cuando ya le está bien esta situación de codependencia y teme que si las cosas cambian la relación cambiará. Plantéate si realmente vale la pena seguir con una persona que niega tu libertad. Todos, dando consejos a un adolescente dolido por un desamor, hemos dicho aquello de que si no te valora esa persona no vale la pena. ¿Cómo es posible que no nos lo apliquemos como adultos?

Las parejas codependientes no son sanas, por tanto para tener una relación de pareja sana y satisfactoria es básico cambiar ese rol o conducta adquirida desde hace mucho. Es un trabajo difícil y muy duro reconocer que somos personas afectadas por el apego tóxico. Lo mejor es que busquemos el inicio del problema dentro de nosotros y trabajemos para dejar marchar a esa emoción. Repasar los puntos fuertes de nuestra vida y aferrarnos a ellos en lugar de aferrarnos a nuestros temores.

Es probable que nuestra pareja haya compartido esos buenos momentos y sea uno de nuestros puntos fuertes, podemos darle la vuelta para vivir la vida disfrutando de su compañía en lugar de vivirla temiendo perderla. La elección es tuya y tomarla puede suponer el camino a la felicidad verdadera.

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