El ser humano realmente es asqueroso, en su estado más primitivo aún más. No se si a alguien le habrá pasado alguna vez lo que describo, pero a mí me llega pasando toda la vida.
Un día estás muy contento, te ha pasado algo bueno y quieres contarlo, estás ilusionado. Quizás has ganado un torneo de pim pom, has conseguido quedar con esa chica que tanto te gustaba… En fin, cualquier cosa así.
Pues bien, tu vas corriendo y se lo cuentas muy ilusionado a tu amigo, o quizás lo escribe, pero para tu indignación tu amigo lo que hace es buscarte objeciones o ponerse borde. Quizás te diga: «deja ya de fardar» o «era un torneo muy fácil».
