Cuantas veces nos ha pasado que nos llega un amor o flechazo a primera vista. Es como ver la parte de una película de amor pero en cámara lenta. La vemos caminando y girando firmemente su rostro de un lado a otro emocionando así a todos quienes la rodean y sus cabellos bailando de un lado a otro con una tenue brisa que nos hace percibir su aroma.
Esta escena nos ha provocado muchos de los síntomas que siempre evitamos pasar, pues dejamos de comer, atender, hacer ejercicio y hasta de pensar racionalmente. Todo esto es normal, pues simplemente lo que expresamos es una reacción a nuestros sentimientos que siempre están latentes a salir cuando hemos descubierto al amor de nuestras vida.
Una de las cosas más difíciles del mundo de la seducción es pasar de ser una máquina solta rutinas a ser una persona normal que simplemente liga de vez en cuando.
¿Cómo cambiamos de estilo?
Aquí explicaré como lo hice yo, y os hablo desde una perspectiva de super enlatado, yo no sabía hacer otra cosa que no fuera soltar rutinas y después de aplicar mi técnica de: Las 3 rutinas de emergencia, dejé de ser un soltador de historias chulas. Pero eso os hablo de mis tiempos de sargeador, ahora soy un completo calzonazos con novia.
Este es un tema que todos conocemos. Mientras que si un hombre se acuesta con muchas mujeres o se muestra muy sociable con ellas es un campeón, cuando lo hace una mujer esta se convierte en una golfa. Por suerte este pensamiento cultural y social cada vez es menos radical, aunque hay muchos factores que nos siguen condicionando a pensar así en cierta manera.
Parecer una golfa
Uno de los problemas que tienen algunas chicas al actuar en muchas ocasiones de su vida es que los demás piensen que es una golfa. De hecho, muchas veces reprimen acciones o deseos por culpa de esto.
Inspirado en un post que a la vez se inspiro en un post mío llamado: Top 9 excusas para no entrar a una chica. Siguiendo el tema de la ironía y los monólogos he decidido hacer este video con humor, a ver que tal sale.
Recuerdo que cuándo vivía en Colombia (y desconocía totalmente los principios básicos de la seducción y autoayuda) era algo tímido con las personas especialmente con algunas chicas. Todo se empeoraba cuándo se trataba de la chica que me gustaba, eso hacia que se triplicara mi timidez (y estupidez) llevándola a niveles extremos.
Hoy, mientras estoy escribiendo esto, recuerdo lo tímido que era y me río de mi mismo. Tengo muchas historias que contar, pero ahora trataré un tema importante: