Nada que decir

no tengo nada que decir
© robert.molinarius

Estaba escuchando un disco de Fito y Fitipaldi,  a quién si no conocéis os recomiendo de todas todas si os gusta la música rock, en este disco hay una canción titulada «nada que decir» en la que únicamente dice eso. Vale, dicho así suena un poco raro, pero la música está muy bien y me permitió pensar en aquellas personas que realmente sienten que no tienen nada que decir.

Conozco personas que no se consideran tímidas pero que son incapaces de hablar con los demás, que son los más sosos de todas las reuniones de amigos y si les preguntas te dicen que no tienen nada que decir.

A mi me gustaría decirles que no se engañen, este tipo de comportamiento no está mal si en una ocasión determinada sientes que no tienes nada más que aportar pero que siempre sientan que no tienen nada que decir es un problema. Es una timidez como una casa y forma parte de su fobia social. No confían en ellos mismos, en absoluto. Antes de avanzar en el tema dejad que os recomiende nuestro curso: Cómo superar la timidez y ser sociable con el que aprenderéis a perder poco a poco la timidez y conseguiréis instrumentos para libraros de vuestras fobias sociales.

Como decíamos, una cosa es que, puntualmente, sintamos que no tenemos nada que decir, bien por estar apáticos o poco comunicativos, no sentirnos a gusto en el grupo en el que nos encontramos o por creer que por mucho que digamos caerá todo en saco roto. Yo, por ejemplo no suelo hablar de política con un determinado tipo de personas. En general es un tema que me apasiona pero para hacerlo tengo que saber con quién hablo. No, no es un tema de fobia social. Es que la experiencia me ha enseñado que hay un tipo de gente que nunca cambiará su manera de ver las cosas. Nunca, por mucho que les puedas decir siempre van a creer que tú (o los medios de comunicación) mienten y que únicamente los que dicen lo que ellos piensan son los que dicen la verdad.

Este tipo de personas no son capaces de contrastar información, no solo en política en cualquier cosa, y retuercen la realidad para adaptarla a lo que ellos creen. Personalmente cuando veo gente así no suelo tratar temas de conversación complicados con ellos ya que al ser tan estrechos de mente ni la conversación será interesante ni yo ni ellos aprenderemos nada.

El fútbol es otro de estos temas en los que la gente tiene una especie de «lavado de cerebro» se dejan llevar por su pasión y no ven la realidad y aunque se la pongas en bandeja te dirán que mientes. Así jamás me veréis discutir por si un árbitro ha robado un partido o si los medios de comunicación favorecen claramente a unos equipos en detrimento de otros.

En situaciones como esta no es que no tenga nada que decir es que no quiero perder tiempo ni energía hablando con personas que no van a escuchar lo que les digo. Seguro que también os pasa a vosotros. Tenéis una amiga loca por un chico que no la quiere y por mucho que le digáis ella no ve la realidad. Al contrario, cree que le queréis algún mal.

Es importante saber diferenciar entre no tener nada que decir y preferir guardar nuestras opiniones y energía para temas más importantes o personas más receptivas o ocasiones que lo merezcan. En estos casos sí tienes algo que decir pero prefieres callarte para no molestar o sobretodo porque sabes que no va a servir de nada hablar.

Pero hay personas que realmente no tienen nada que decir. Sienten que su vida está vacía que ellos no son interesantes y que los demás no tendrán ningún tipo de interés por ellos.

La fobia social suele venir acompañada de una gran timidez y de la incapacidad para realizar determinados actos como por ejemplo hablar en público o acudir a reuniones donde hay mucha gente. La timidez nos puede llevar a encerrarnos en nosotros mismos y a no tener demasiada vida social y por tanto no poder intercambiar opiniones con nadie sobre casi nada.

nada que decir
© JPott

Pero eso no es cierto. A no ser que tengas una gran depresión y te quedes todo el día en la cama mirando al techo sin hacer nada siempre tienes algo que contar. Todos tenemos aficiones, pasatiempos, ilusiones, sueños, metas, incluso un pasado.

A parte de recomendarte nuestro curso contra la timidez te recomiendo que si sientes que eres una de estas personas que no tiene nada que decir analices qué te gusta y qué no te gusta. Verás como hay un montón de cosas que sueles hacer.

No me gustaría poner ejemplos para no entrar en los tópicos así que voy a usar mis propias aficiones: me gusta escribir, eso es obvio, me gusta leer y me encanta ver películas y series. El deporte es muy importante en mi vida. Me gusta el fútbol aunque sigo a un equipo minoritario y a mucha gente le molesta. Hay muchas otras cosas. Estas son las primeras que me vienen a la cabeza. Seguro que si vosotros hacéis lo mismo podéis sacar una lista de vuestras aficiones y aptitudes.

Conocer a alguien nuevo implica entrar en un nuevo mundo. Cada persona tiene su propio universo, seguro que te gusta visitarlos. Tienes que aprender a relajarte, a saber qué tienes tú que no tengan los demás, todos tenemos algo que nos hace especiales. Todos. Solo el hecho de ser únicos e irrepetibles nos hace especiales. Aunque seamos «raros» yo prefiero ver mis rarezas como algo positivo que como algo negativo.

El día a día está lleno de inputs, de estímulos que recibes de todas partes, hay noticias, rumores, cambios en tu ciudad… un montón de cosas que pueden permitirte tener una conversación. Simplemente se trata de conseguir ganar algo de seguridad en ti mismo para poder hablar de alguno de estos temas. También puedes dejarte llevar ya que no siempre tendrás que llevar la voz cantante.

Aprender a sacar temas de conversación puede no ser fácil pero si trabajas un poco tu autoestima y piensas en que todos tenemos algo que decir verás como si te lo trabajas puedes crear una lista interminable de cosas que te interesan. Puede que no te interese hablar con determinados tipos de persona, como me pasa a mi, que no es que no me interese sino que no profundizo con ellos en según qué temas.

Define lo que te gusta, tenlo claro y aprende a diferencias las personas que te resultan interesantes para charlar de las que no lo son. No ser tímido no significa tener que ser capaz de hablar con cualquiera de cualquier cosa. Yo no sé si sabría de qué hablar con un premio Nobel de Física. Pero seguro que me gustaría escucharle. Así que a veces más que hablar hay que aprender a hacer las preguntas oportunas.

Si te quedan dudas, que seguro que sí, te recomiendo nuestro curso para superar la timidez: Cómo superar la timidez y ser sociable, hemos ayudado ya a muchas personas a superar su timidez y queremos que tú seas uno de ellos.

 

2 respuestas a «Nada que decir»

  1. Muy interesante tu artículo Domenec, me llegó como anillo al dedo, pues acabo de entrar a una nueva escuela y me gustaría hacer amigos con cosas en común, pero casi no hablo precisamente por que a veces no se que decir o no tengo algo que decir.Aplicaré los consejos que das, gracias

  2. A mi me pasa mucho eso. El permanecer callada durante una conversación. Este año me he cambiado a un instituto nuevo donde no conozco a nadie. Realmente soy muy tímida y me cuesta relacionarme. He hecho unas cuantas amigas pero a la hora de conversar en grupo no tengo nada que aportar. Eso me frustra mucho y lo paso mal, aunque tampoco me dan muchos temas de conversación…entonces me quedo ahí callada solo oyendo lo que dicen. Intento aportar algo preguntando cualquier cosa, pero después vuelco a estar callada. Realmente no se me ocurre qué decir, me gustaría poder conversar porque creo que poco a poco irán pasando de mi porque soy una sosa.
    Necesito consejos o alguna opinión.
    Un saludo :) y gracias.

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