Mi vergüenza me impide relacionarme

© mhofstrand

Es habitual que las personas que son extremadamente tímidas en un momento u otro digan o escriban: «mi vergüenza me impide relacionarme». Te entiendo. Es una sensación terrible la vergüenza. Te paraliza. Sientes como si todo estuviera a punto de acabar, como si lo que te acecha fuera lo peor del mundo.

¿Pero qué puede pasarte? Tienes miedo de que se rían de ti. De fracasar. Das por hecho que no vas a ser capaz de hacer las cosas y la vergüenza y el miedo te paralizan. Has llegado hasta aquí. Lleno de complejos, sí. Pero has llegado, la vergüenza no te ayuda a ser mejor, tampoco te ayuda a evitar los fracasos.

La vergüenza es un lastre del que tienes que librarte cuanto antes mejor. Solo una persona que lo haya vivido en sus propias carnes sabe qué es lo que pasa por tu cabeza cuando dices «mi vergüenza me impide relacionarme». Pero hay gente que lo supera. Hay formas de hacerlo. Seguro que conoces a Doménec. Él, por motivos de salud, siempre fue un niño distinto. Es fácil ser el blanco de burlas cuando eres distinto. Poco a poco la vergüenza y la inseguridad te impiden avanzar. Pero está en tu mano darle la vuelta. Él lo hizo. Lo superó. Y te cuenta cómo hacerlo en su vídeo curso Cómo superar la timidez y ser sociable.

Yo puedo decirte lo que no tienes que hacer para superar esta vergüenza. En el curso él te guiará a través de ejercicios prácticos para que superes todos tus miedos y te puedas relacionar con los demás con toda normalidad.

Deja de ver a los que se meten contigo como enemigos. En realidad no lo son. Si necesitan meterse contigo es por su propia falta de autoestima. Necesitan sentirse superiores a alguien para estar bien. Piensa que ellos, a su manera, tienen también problemas. No es que tengas que ir a por ellos, pero lo único que consiguen es ganar seguridad a tu costa. No se lo permitas.

Cuando alguien que se ríe de otra persona ve que sus bromas ni tienen gracia ni afectan negativamente al otro, dejan de tener sentido. Siempre puede haber alguno más cafre de lo habitual pero en general cuando alguien acosa o se mete con otro es para conseguir algo. Si no lo consiguen su ataque no tiene sentido.

Sé que es difícil pero no tienen que afectarte negativamente los comentarios malintencionados. Recuerda que ellos se sienten como una mierda y que tú eres lo que les levanta el ánimo. No colabores en eso. Que superen sus inseguridades de otro modo no a tu costa.

© Robin Leffmann

No te aísles: puede que hasta que no superes del todo la vergüenza no seas capaz de tener una amplia vida social. Pero seguro que tienes amigos, familia, gente que te quiere y que te aprecia. Úsales, abusa de ellos. Explícales que quieres quitarte este lastre y deja que te ayuden. Id poco a poco, no hace falta que tu amiga empiece a presentarte a cada chico en una fiesta. Eso, por mucho que quieras vences la vergüenza puede ser demasiado para cualquiera. Aunque com terapia de choque…

Siéntete seguro, o segura, en un entorno controlado y trata de olvidar aquellos hechos que te han llevado a ser tan tímido. Pasó. Pero ya es pasado. El presente es  ahora y el futuro está por construir. Puedes hacer que sea distinto al pasado. No tienes que seguir con la misma historia.

Aléjate de aquellas personas que te ridiculizan expresamente si son gente cercana a ti. No permitas que sigan haciéndolo. Si son tus padres o tus hermanos, toma distancia de ellos, pero no te aísles. Confía en la gente que te quiere y te ha demostrado que no tiene mala intención contigo.

No uses las drogas o el alcohol para superarlo. Vale, puede que en un primer momento te hagan sentir liberado, pero es totalmente falso. Depender de este tipo de substancias arruinará tu vida, primero son las fiestas, los amigos, la diversión, pero cuando no lo controlas (y es muy fácil perder el control mientras crees que tú vas a poder controlarlo) llegan la necesidad de tomarlo a cualquier hora, llega el aislamiento y de nuevo la soledad y la incomprensión.

No, no vale la pena. Lo que consigas lo tienes que hacer sereno, por tu propio pie, sin ayudas de este tipo. Esto solo sería cambiar un problema por otro. O ni siquiera eso, añadir un problema a los que ya tienes.

Ignora las amenazas que vienen de dentro de ti. Todos tenemos una voz interior que nos va guiando, que nos dice «por aquí vas bien», «esto me da miedo». Los tímidos tienen una vocecita interior que no para de recordarles lo mal que lo pasan cuando fracasan en lo que hacen y todo el mundo se da cuenta.

¿Por qué vas a fracasar? Deja de ponerte límites. Dijo alguien que todos hemos venido a este mundo a hacer algo especial, algo que solo podemos hacer nosotros. Si no lo hacemos eso tan especial se quedará por hacer.

No te exijas demasiado. Ves poco a poco  y convence a tu voz interior de que puedes lograrlo. Confía en tus posibilidades. Empieza por lo que te resulte más cómodo. Siempre lo digo: metas pequeñas. Objetivos fáciles de cumplir. Alégrate cuando los consigas. ¿Ves como podías? Aprende a generar confianza en ti mismo y hazle un zas en toda la boca a tu voz interior. No seas tú tu propio enemigo. Que nadie te diga que no eres capaz de hacer algo, ni siquiera tu voz interior.

¿Que no puedes llegar tan lejos? Pues divides el camino en cuatro etapas. Una a una las superarás. El truco está en no exigirse demasiado. En poner objetivos que podamos cumplir y en ir cambiando nuestra propia concepción de nosotros mismos. El tímido es el peor enemigo de si mismo. Se castiga y cuando las cosas no salen bien, ahí está su voz interior diciendo: ¿Ves? ¡Te lo dije!

Demuéstrale que se equivoca. ¡Tú puedes hacerlo!

Sobre trucos y ejercicios concretos para perder la timidez Doménec te ayudará de forma mucho más concreta. COMPRA AHORA nuestro vídeo curso Cómo superar la timidez y ser sociable y empieza a verte de otra manera. Cuando tú confíes en ti los demás también lo harán y ya no podrás ser el blanco de críticas o burlas nunca más. Y si lo eres… habrás aprendido a pasar de ellas.

Una respuesta a “Mi vergüenza me impide relacionarme”

  1. Hola! sé que esto no es un consultorio, pero hace un tiempo me dí cuenta de que tengo muy pocos amigos verdaderamente con los que tengo relación y puedo contar. Me cuesta hacer amigos, es decir, soy sociable y simpática (casi siempre), a veces un poco sosa y seca, y la gente intenta acercarse a mí, pero creo que de alguna manera los hecho. No sé cómo hacer que un conocido pase a ser mi amigo ni de qué hablar con alguien a quien conozco muy poco. En el instituto, cuando mis amigas no están y estamos en los cambios de clase me pongo a hablar con los chicos porque no sé que hacer.
    Perdón por el textazo. Gracias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.