La envidia, una mala consejera

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Seguro que si te digo que no hagas caso de ciertas personas que son envidiosas rápidamente piensas: la envidia, una mala consejera.

¿Pero qué te parece si te digo que a menudo nosotros somos los envidiosos y no sabemos detectarlo? La envidia es una emoción que nunca es positiva. No podemos dejarnos aconsejar por lo que sentimos cuando envidiamos a alguien. El problema es que esta emoción se vuelve tóxica con mucha facilidad.

Sobre las emociones tenemos un libro, Cómo convertirse en un maestro de las emociones, que puede ayudarte mucho a entenderlas, aplicarlas y saber cómo gestionarlas. Además te permitirá jugar con las emociones de los demás. Entiéndeme, me refiero a jugar en el sentido de saber mover emociones y provocar sentimientos en los demás. Ya sabes que lo que nos mueven son las emociones. Y si no… te lo contaré en otro artículo, verás como con emociones se llega a todas las personas. Solo hay que saber elegir qué emoción es mejor para cada uno.

Sobre la envidia, ¿qué decir? no es algo que nos guste reconocer, pero si sabemos darle la vuelta podemos usarla para ser constructivos.

Si en lugar de usar la envidia como emoción tóxica la usamos para construir podremos convertirnos en triunfadores, debéis entender el éxito como sinónimo de vivir de forma coherente. Y lo harás el día que dejes de usar tu energía para malmeter contra los que tienen lo que tú deseas.

¿Qué es la envidia?

La envidia no es más que una forma de conocer nuestros objetivos. El problema, como decíamos, es que en lugar de usarla de forma constructiva lo hacemos de forma destructiva. La envidia nos habla de lo que queremos, de lo que nos gustaría tener o ser y que no somos. Por ello mucha gente, frustrada, odia o malmete al que tiene lo que ellos desean, en lugar de trabajar para conseguirlo.

Tienes que ser muy sincero contigo mismo y saber escuchar a tus emociones ya que solemos enmascarar la envidia bajo muchos otros aspectos como por ejemplo la experiencia.

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Seguro que conoces a alguien que en lugar de alegrarse por los éxitos ajenos se dedica a predecir que le irá mal por tal o cual cosa. Habla como si tuviera experiencia. Cuando la otra persona falla el experimentado se regodea y le dice: te avisé.

También está el malpensado, aquel que duda de las capacidades de alguien para conseguir alguna cosa y va comentando con los otros que a saber qué ha hecho para que le asciendan en el trabajo. Y no sé refiere a qué ha hecho de positivo sino que enseguida piensa mal e insinúa que si tiene lo que tiene o hace lo que hace es debido a sus malas artes o bien a una moral que dista mucho de la que tiene el criticón.

Seguro que se te ocurren un montón más de personajes que actúan movidos por la envidia.

En el fondo la envidia es una falta de autoestima grande. Por un lado valoramos a las personas por lo que tienen o por cómo son físicamente y creemos que nosotros no somos igual de buenos. En general cuando consideramos algo como inalcanzable la gente que lo tiene con facilidad nos merece cierto desprecio.

Imagínate que estudias mucho y no consigues pasar de una nota media, un aprobado justito. En cambio hay personas que sin estudiar nunca siempre sacan excelentes. Creemos que nosotros merecemos más las buenas notas por nuestro esfuerzo. Sabemos que nunca seremos tan inteligentes como el otro y por eso le despreciamos. Es algo que no vamos a alcanzar nunca.

El polo opuesto de la envidia es la admiración. Cuando nos maravillamos ante alguien que es capaz de sacar notas excelentes sin apenas esforzarse no es ilícito que sintamos pena o frustración por no tener ese don o no ser capaces de hacerlo nosotros. Una persona sana, no envidiosa, lo que hace es admirar a la otra persona. Disfrutar con lo que es capaz de hacer. Sin castigarse a si mismo por no ser capaz de hacer lo mismo.

El envidioso, en cambio, se mortifica y se siente mal por no ser capaz y tiene rabia contra el que sí lo es. La envidia, una mala consejera.

Podemos usar la envidia para hacernos dar cuenta de lo que queremos y obtener de ella la motivación necesaria para ser capaces de superar nuestros propios retos. Si somos capaces de transformar la envidia en admiración seremos capaces de convertir esa energía, negativa hasta ahora, en algo positivo. El motor que nos permita y ayude a superar nuestras limitaciones.

Está bien que pienses que si alguien puede tú no tienes que ser menos. Confía en ti mismo y usa a los demás como espejo en el que mirarse. Si crees que alguien es más mediocre de lo que lo eres tú pero tiene cosas que deseas y no tienes, pregúntate los motivos y úsalos para conseguirlo tú también.

Ojo, no estoy diciendo que tenemos que tratar de conseguir todo lo que envidiamos sino que tenemos que ser capaces de ver qué es lo que realmente tiene importancia de lo que no lo tiene, centrarnos en nuestro objetivo y luchar por él.

Por el camino encontraremos muchas personas que tienen cosas que no tenemos y que, sí, si lo piensas te gustaría tenerlas, pero que no forman parte de tus objetivos por lo cual debes admirar y dejar pasar.

Fija tus metas, decide qué quieres ser. Cuando lo logres y sientas admiración por ti mismo verás cómo los demás pueden ser admirables desde otros puntos de vista. Si te sientes triunfador en algo no necesitarás todo lo que tienen los demás para sentirte feliz.

Y ojo, no uses ese argumento para ser destructivo con los demás, alégrate cuando alguien encuentre un buen trabajo, si tú no lo tienes pero eres feliz en pareja valóralo, pero no lo uses como arma arrojadiza. No pienses: «sí, tiene un buen trabajo pero yo soy feliz con mi pareja». No se trata de eso. Se trata de valorar lo que tienes sin desmerecer lo que tienen los otros. Seguro que me entiendes.

Para aclararte un poco más o para saber reconocer al envidioso que te quiere hacer daño te recomiendo nuestro libro Cómo convertirse en un maestro de las emociones.

3 respuestas a «La envidia, una mala consejera»

  1. Sería interesante que explicaras cuándo es envídia y cuándo una crítica con fundamento. Hay gente tan soberbia o fuera de la realidad que tilda de envídia o troll cualquier comentario que no cuadra con su pensamiento.

    1. tienes razon a veces se critica alguna persona y es verdad no tiene porque ser envidia ademas la envidia se nota

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