La diferencia entre celos y envidia

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Una persona puede ser perfectamente celosa y envidiosa, todo a la vez, pero muchos de nosotros no vemos clara la diferencia que hay entre uno y otro término. Puede que en teoría sí la veamos pero a la hora de usar los términos los confundimos constantemente. Así que hoy veremos la diferencia entre celos y envidia.

Sobre las emociones hemos escrito mucho ya, es un tema muy interesante. Conocer las emociones a fondo sirve para estar bien con uno mismo, poder gestionar tus propias emociones, sentimientos, saber reconocer qué es lo que te pasa, poder hablar de ello y sobretodo, poder superarlo. Las emociones están en casi todas las personas. Es cierto que hay patologías que impiden que una persona sienta esas emociones o a veces nosotros mismos nos negamos a sentirlas y reconocerlas.

Para controlar, dominar y saber cómo gestionar las emociones te recomiendo nuestro libro Cómo convertirse en un maestro de las emociones, con el que aprenderás a gestionar los celos o a provocar emociones positivas en otras personas.

Decíamos que mucha gente confunde celos con envidia y utilizan uno u otro término sin fijarse si lo dicen bien o no. Es un clásico cuando nos referimos a los niños pequeños. ¿Qué tienen dos hermanos, celos o envidia?

Los celos hacen referencia a un sentimiento de propiedad. Solemos mostrarnos celosos con nuestros padres, por ejemplo, o con nuestra pareja, aunque también es habitual que haya celos en los grupos de amigos.

El sentimiento de propiedad al que me refiero nos hace sentir que determinada persona debería tener ojos solo para nosotros. Nos molesta que pase tiempo con otras personas y eso nos genera una inseguridad tan grande que creemos que ya no le importamos.

La envidia, en cambio, toca la autoestima, sentimos que somos menos que otra persona por no tener lo que la otra tiene. Podemos sentir envidia de nuestro hermano, por supuesto, de nuestros amigos, de compañeros de trabajo… La envidia nos puede llevar a hacer y decir cosas que perjudiquen a la otra persona. Sobretodo si no sabemos gestionarla.

Los celos entre hermanos responden a un temor, el de que sus padres y demás miembros de la familia les abandonen o no les hagan más caso tras la llegada del nuevo miembro de la familia. Pasado el tiempo, si los padres saben gestionar estos sentimientos del niño y le dan la vuelta a la situación, el niño querrá a su hermano más que a nada en la vida y no generará una envidia posterior.

Si el niño no recibe el apoyo suficiente, si se le castiga por querer tener un poco más de atención por parte de la familia, es muy probable que crezca con una inseguridad y una sensación de insatisfacción que le harán sentir una gran envidia de su hermano en el futuro.

Los celos, hacen referencia al tiempo y las atenciones que les damos a otras personas. Por tanto, en el caso de los hermanos, los celos son con el hermano pero a causa de la poca atención que reciben de la madre. Es la madre la que provoca el sentimiento de celos. Lo mismo que pasa con las parejas. Si tu pareja pasa tiempo con un amigo puedes sentir celos de ese amigo. El problema no lo tienes en realidad con tu hermano o con tu amigo sino con tu madre o tu pareja, que son a quien echas de menos o a quien consideras obligadas a estar solo por ti.

La envidia, en cambio, si se centra en la persona que es objeto de nuestra ira. Tendremos envidia de nuestro hermano si lo consideremos mejor que nosotros cuando le vayan bien las cosas, cuando consiga un buen trabajo o cuando encuentre una novia antes que tú.

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La persona que crece pensando que no es lo suficientemente buena para recibir la atención de sus padres, a menudo se siente tan insegura que no cree que vaya a ser capaz de conseguir cosas. Además no se cree merecedor de ellas. Es por ello que las situaciones de celos entre hermanos que no se han solucionado de pequeños llevan a guerras por envidia cuando son mayores.

La solución para este tipo de problemas las tienen los padres, por supuesto, que tendrán que esforzarse para hacer sentir a todos sus hijos igual de queridos. Si uno necesita más afecto que el otro tendrán que darse cuenta y saber proporcionárselo.

Los celos con nuestra pareja también responden a inseguridades personales. Sentimos celos de que nuestra pareja pase más tiempo con otras personas que con nosotros y no necesariamente tienen que ser personas del sexo contrario. A muchos hombres les molesta que sus novias pasen demasiado tiempo con las amigas. Las acaban odiando por quitarles a su novia tanto rato y por ser las confidentes y consejeras.  Los celos, habitualmente, se demuestran con enfados hacia la persona que crees que debería hacerte caso y no lo hace, o no te lo parece. Tu madre cuando tiene un nuevo bebé, tu novia cuando pasa tiempo con las amigas… Exigimos a la otra persona ser los principales protagonistas de sus vidas y no aceptamos que puedan repartir el amor o el tiempo con más de una persona.

La envidia, en cambio, se ceba contra la persona que tiene algo que tú deseas y que no puedes conseguir. En realidad te estás castigando a ti mismo, te consideras menos que esa persona y eso te lleva a sentir una rabia que no sabes gestionar ni controlar y que sueles arremeter contra quien tiene lo que tú deseas. Así, las personas envidiosas hablarán mal de quienes tienen lo que ellos desean. Son personas que en lugar de admirar a alguien le castigan por tener lo que ellos no pueden.

Supongo que veis las diferencias entre la envidia y los celos. No obstante muchas veces nos encontramos en situaciones en las que cuesta diferenciar entre una y otra emoción. Si quieres saberlo todo de las emociones y aprender a generar emociones en otras personas te recomiendo nuestro libro Cómo convertirse en un maestro de las emociones, con el que aprenderás a controlar los celos pero también a saber cómo actuar ante una persona envidiosa.

 

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